El Encargado - Revisado
Lluvia en el óvalo Gutiérrez: un encargado fuma bajo la garúa, invoca un nombre que no recuerda, y una niña con Bestiario lo arrastra a tomar chocolate.
Lluvia en el óvalo Gutiérrez: un encargado fuma bajo la garúa, invoca un nombre que no recuerda, y una niña con Bestiario lo arrastra a tomar chocolate.
Una muñeca de trenzas azules, un Starbucks en Miraflores y un vigía de cuatro patas: la caza cumple su ciclo, pero la presa sigue siendo la ausencia.
Tres fechas entrelazadas: un hospital, un ventilador en julio y una feria de muertos donde los pines del Pokémon Go Fest abren una rendija hacia Miraflores.
Cuatro estaciones entrelazadas en Lima: espejos, amancaes, ceviche y cerveza, un burócrata de la memoria y una visita al cementerio bajo la garúa.
Una despedida última bajo la garúa limeña: besos con sabor a canela, una deriva nocturna buscando un cigarro que ya no existe y la confesión de que nunca hubo otra Canelita.
Una noche extendida entre garúa, deseo y desvíos: despedirse, buscar un cigarro imposible y volver al centro de una obsesión que no termina.
Entre llamada larga, feria nocturna y neones de garúa, una deriva de duplicidades, deseos y despedidas que se pisan entre sí.
Una despedida bajo garúa y canela: deseo, culpa y obsesión en una noche limeña que se estira como limbo.
Una Lima nocturna en capas: lazarillo, neón, Mesa Redonda, la muñeca azul y la violencia prestada — una versión ampliada y cruzada del camino a pie.
Sobre la voz borrada, el amor imaginado y la culpa que no se limpia: un monólogo entre traición, tristeza y la excusa que sostuvo el naufragio.
11 de Marzo, 2026
Recuento de daños11 de Marzo, 2026
La ¿necesidad? de escribir